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Entrevista a Toni Navarro Director del Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona

Entrevista a Toni Navarro por Sergio Basi.

Sitúo el eslogan del festival de cine de derechos humanos, articulado por la organización internacional de Derechos en Acción, como título de estas líneas por lo bien que refiere y representa a lo visto del festival: el cine como una herramienta percutora que, desde la cultura, genera conciencia acerca de los muchos acontecimientos mundiales que azotan a toda clase de víctimas silenciadas por su condición, por ser minoría o por ser estandarte de ideas que cuestionan lo establecido y que requieren de una mirada de ayuda.

En conjunto esta jornada del festival de cine de derechos humanos de Barcelona trata con buenas perspectivas los diferentes temas, logrando que éstos sean un fiel espejo reflejando las ideas que quiere transmitir y reivindicar el festival y que, Toni Navarro, su director, me ha podido explicar mientras tomábamos un té:

Sergio Basi: Toni, ¿de dónde vienes, cuál es tu trayectoria previa al festival?

Toni Navarro: Estudié en el centro de Imagen y tecnología multimedia de la UPC. Que finalicé en 2004, Ejercí en muchos campos de la fotografía y la imagen hasta que finalmente me interesé por el documental y el cine empezando a hacer cine yo mismo y también ciclos de cine el primero en Nou Barris. Estos ciclos se llamaban 35 milímetros cuadrados de cine independiente y fueron el germen de dedicarme a hacer este festival.

S: ¿Qué tiene de especial este festival?

T: Es el festival independiente de cine en derechos humanos más antiguo e importante de todo el Estado.

S: ¿Qué es la entidad que lo organiza, qué defiende?

T: Derechos en Acción es una asociación que trabaja por la difusión de los derechos por medio de la cultura y también para el desarrollo democrático y la humanidad sostenible. Entendemos los derechos humanos como un bien cultural, pero también hacemos labores de protección directa. Este festival es su actividad más grande, aunque a nivel cultural tenemos otras actividades en que apoyamos a cineastas amenazados en sus países; pero hacemos lo que podemos porque a nivel de apoyo institucional vamos muy mal, afortunadamente contamos con la colaboración de ONG’s y universidades.

S: ¿Por qué tenéis poco apoyo?

T: No hay voluntad por parte de las instituciones públicas. Barcelona es una ciudad con mucha oferta cultural y encontrar estos eventos no es tan fácil sin un apoyo a nivel público. Barcelona a nivel cultural se presenta como una ciudad escaparate, pero un escaparate vacío. Es muy bonito y estético: te venden derechos humanos, democracia, etc., y después al tocar el material te das cuenta de que es de cartón piedra. Nos tienen como festivales de segunda o tercera división, cuando en realidad hace mucho tiempo que estamos en primera división y ellos todavía no se han querido enterar.

S: El eslogan parece hablar de este escaso apoyo al cine.

T: Demuestra la necesidad de una apuesta clara por la cultura. Las instituciones miran al director y dicen “¿cuál es su tendencia política?”. En Catalunya los apoyos se basan demasiado en si eres o no independentista; en realidad no es una cuestión de que el director lo sea o no, porque resulta que en el festival hay gente de muchos sectores y ámbitos, de muchos lugares, y más cuando hablamos de derechos humanos, donde se da diversidad y variedad de opinión e ideas. No hay nadie de extrema derecha, evidentemente, pero sí que hay gente de más o menos todos los colores dentro del humanismo. Si la ideología del director fuera la del festival, el festival sería muy pobre, sería una extensión del director, cuando el festival tiene y debe tener vida propia.

S: Otros tipos de cine sí son más apoyados. Tenemos, en teoría, una alcaldesa progresista, Ada Colau, ¿por qué este tipo de cine no es apoyado como el resto?

T: Porque no se dan cuenta de que la cultura es un vehículo para llevar a la sociedad a posiciones de mayor conciencia y comprensión en asuntos de preocupación política o social; y más cuando vemos todo lo que pasa en el mundo, la subida de la extrema derecha, la falta de diálogo… tenemos que construir una sociedad que se entienda, y aunque se den posiciones políticas muy diferentes no debemos perder la humanidad, por eso es importante crear estos puentes de diálogo por medio de la cultura.

S: ¿Cómo es la organización de un festival como este?

T: Estamos todo el año para organizar el evento, abrimos convocatorias, recibimos trabajos de muchos directores, hacemos la selección, un subtitulado y después organizamos el evento. Luego se constituye un jurado, que lo forman 12 miembros vinculados al cine y a los derechos humanos a nivel local y mundial.

S: ¿Recibís muchas películas?

T: Recibimos más de tres mil películas y este año hemos tenido 113 en Barcelona, 20 en Nueva York y 20 en París, donde estamos simultáneamente y hacemos muestras del festival de Barcelona.

S: ¿Bajo qué criterios las seleccionáis?

T: La elección de las películas es un asunto delicado. Hay una preselección y la base es que las películas hablen de empoderamiento tratando de salir del cliché. La gente que viene al festival ya es gente que está sensibilizada y concienciada. Nosotros tratamos de darles uno o muchos pasos más allá, profundizamos en los temas.

S: ¿Cómo crees que lo lográis?

T: Vivimos en una sociedad saturada de información pero, ¿cuál es veraz? Nos llega opinión pero, ¿qué hay de verdad? El festival es un espacio donde directores de todo el mundo vienen a explicar personalmente sus historias; la primera persona es la forma más pura, es comunicación directa, datos sin filtrar por medios o intereses.

S: Trayendo a gente de todo el mundo lográis mucha diversidad.

T: Sí, tenemos directores de India, Afganistan, Eritrea… gente de todo el mundo. Aunque también hablamos de temas locales: de la salud catalana, a la que le han hecho mucho mal, del acceso a la salud, de la gente que vive en la calle, del robo bancario a la población… Olvidamos que derechos humanos es todo.